miércoles, 4 de julio de 2012

CUIDADOS DEL LILIUM


El género Lilium comprende unas 100 especies que en su conjunto están presentes en extensas regiones templadas del hemisferio norte. De ellas, unas doce son indígenas de Europa, dos de América del Norte y unas sesenta (aprox.) de Asia. Estos Lilium florecen a finales de primavera o en verano, dependiendo de la especie. Se cultivan ornamentalmente para flor cortada, como planta en maceta e incluso de forma naturalizada en jardines. Dada estas posibles opciones, en esta ocasión hablaremos sobre el Lilium y sus cuidados en función de cada una de ellas.


Como flores frescas, simplemente haremos aquello que sea necesario y esté en nuestras manos para que su vida en el jarrón sea la mayor posible. Para ello las pondremos en el jarrón nada más llegar a casa, procurando recortar un centímetro aproximadamente las bases de sus tallos. El agua será limpia a la que añadiremos un conservante de flor. Ubicaremos el jarrón si es posible cerca de una buena fuente de luz para que sus flores mantengan su intensidad de color y cambiaremos el agua a diario o con la mayor frecuencia posible. En cada cambio de agua, recortaremos un poco más la base de sus tallos y añadiremos el conservante de flor como la primera vez.


Si los tenemos como planta en maceta, una vez se hayan marchitado las flores de lilium, se puede cortar el tallo justo por las primeras hojas bajo las flores. A las pocas semanas podemos ir reduciendo los riegos hasta dejar secar toda la planta. Cuando la planta esté seca podemos desenterrar los bulbos, limpiarlos y guardarlos en un lugar oscuro y seco hasta principios de primavera o a principios de otoño (según variedad), en la que volveremos a plantarlos. Como siempre, los enterraremos unos 10 centímetros pero con suficiente tierra por debajo (unos 20 centímetros como mínimo) para que puedan crecer correctamente sus raíces.


Y en el jardín, tras la brotación del Lilium, si son muy altos y estamos en una zona de fuerte viento, podemos entutorar sus tallos para evitar que entre el viento y el peso de sus flores se rompan. Una vez se hayan marchitado sus flores, se puede cortar el tallo justo por las primeras hojas bajo las flores más bien por cuestiones estéticas.


Cuando llegue el momento de letargo del Lilium, este perderá sus hojas y dará el aspecto de desaparecer del jardín. Con la llegada de su época de brotación, volverá a verse crecer. Por lo tanto no tenemos el porqué arrancar sus bulbos.


Tras varios años o en el caso de querer arrancarlos, esperaremos a que desaparezca la parte aérea y es el momento en el que debemos desenterrar los bulbos, limpiarlos y guardarlos en un lugar oscuro y seco hasta el nuevo momento de su plantación. Y como en el caso anterior hay que plantarlos enterrándolos unos 10 centímetros pero con suficiente tierra por debajo (unos 20 centímetros mínimo) para que puedan desarrollarse bien sus nuevas raíces.

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