sábado, 15 de diciembre de 2012

ELÉBORO, ROSA DE NAVIDAD

Queda muy poco para que llegue la Navidad y ya puede notarse su espíritu por muchos rincones: calles, escaparates, anuncios en televisión...

En fin, no nos ha quedado más remedio que contagiarnos del espíritu navideño, por lo que vamos a escribir de una flor que tiene mucho que ver con esta época del año, y no tan sólo por su nombre. Se trata de la rosa de Navidad, también conocida como eléboro, una especie realmente irresistible. ¿Quieres conocerla?


Un profundo sueño invernal

Mientras que el jardín todavía está sumergido en un profundo sueño invernal, el eléboro, con su rica floración, ya está dando un paso en dirección a la primavera. Y es que sus bellas flores, que aparecen en Navidad, pueden dar muchísima alegría y vitalidad a las ventanas y balcones durante todo el invierno.

De diciembre a primavera

Su nombre científico es helleborus niger y pertenece a la familia de las ranunculáceas. Sus bellas flores blancas con estambres dorados se desarrollan en diciembre y duran hasta la primavera, formando macizos coloreados que se adaptan tanto a macetas como a la tierra abierta. 

Como puedes imaginar, se trata de plantas resistentes a la climatólogia más adversa, puede crecer en regiones frías y soportar grandes nevadas.  


Distintas variedades

El verdadero eléboro crece naturalmente en los bosques alpinos hasta los Balcanes. Hay otras especies de helleborus, como la orientalis, que comprende variedades híbridas con flores en tonalidades que van desde rosa pálido hasta el púrpura oscuro e incluso el chocolate. En los bosques mediterráneos crece espontáneamente otra variedad, el eléboro verde, con flores del mismo color verde que sus hojas. Popularmente se llama "hierba de ballestero" porque en la Edad Media se utilizaba su jugo, muy tóxico, para envenenar las flechas de las ballestas.    

Ubicación de la planta

El momento de adquirir las rosas de Navidad es en otoño. Éstas aprecian una tierra rica en arcilla y cal y una situación a media sombra en la ventana, balcón o terraza. Eso sí, las macetas deben estar orientadas hacía el norte o este.

La maceta

En cuanto a la maceta, lo mejor es que sea grande. Una vez escogido el recipiente, deberás poner en el fondo un poco de tierra y encima una cucharada de abono orgánico. A continuación tendrás que cubrir con un poco de mantillo, plantar el eléboro y llenar la maceta con una mezcla de tierra de jardín y arcilla. Después tendrás que regar bien las macetas incluso si llueve y seguir regando ligeramente si el tiempo invernal es seco. En verano la media sombra es imprescindible.


Cuidados

El eléboro necesita ubicaciones con una humedad ambiental lo más elevada posible y un entorno fresco y bien ventilado. Esta planta no tolera la sequía y la falta notable de humedad puede ser una de las causas decisivas para fracasar en su cultivo. Además, hay que asegurarle una adecuada protección ante el fuerte viento.

Se le puede realizar una poda suave al final de la floración si los tallos han crecido de forma dispar. Por último, debes saber que para multiplicarla se emplean semillas frescas que pueden tardar algún tiempo en establecerse.       

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