jueves, 1 de mayo de 2014

ORQUÍDEAS VANDA


Las Vanda constituyen una de las familias de orquídeas más curiosas. Normalmente, las encontramos en los centros de jardinería en cestos colgando de los que sobresalen numerosas raíces que quedan expuestas al aire.

En su hábitat natural suelen alcanzar gran tamaño y se alimentan de la humedad y nutrientes disueltos que llegan a sus raíces aéreas. La mayoría de ellas, pues, son epífitas (viven sobre otras plantas o árboles que aprovechan como soporte) aunque también las hay litófitas (viven sobre o entre rocas). No tienen pseudobulbos.

Su estructura es monopodial y la planta se desarrolla a partir de un único tallo del que van surgiendo nuevas hojas. Éstas suelen tener forma alargada y estrecha con una base que oscila de plana a cerrada (plegada) sobre el nervio central. La disposición de las hojas, además, le confiere una peculiar configuración a modo de pequeños arcos concéntricos. Es probable que dicha configuración ayude a retener y conducir el agua hacia sus raíces. Los botones florales nacen desde el tallo y entre las bases de las hojas.

Las raíces son carnosas y se desarrollan con fuerza para proveer de nutrientes a la planta. Para ello disponen de unos pequeños poros por donde absorben la humedad o agua y sus nutrientes disueltos. Un desarrollo armónico y sano de las raíces asegura un buen estado de salud de la planta.


Las Vanda prefieren tener las raíces al aire libre. No obstante, algunas de ellas pueden adaptarse a macetas siempre que el substrato tenga un buen drenaje (mezcla de corteza de pino, bolas de cerámica, fibra coco, etc...)

Los botones florales nacen desde el tallo y entre las bases de las hojas. Cada vara floral puede producir normalmente, alrededor de entre 10 o más flores. La planta está en crecimiento a lo largo de todo el año. Las floraciones pueden también producirse, según condiciones medioambientales, en cualquier momento del año, si bien, suelen ser más frecuentes en primavera o principios de verano. Como ocurre con otras orquídeas, uno de los factores que estimula el surgimiento del brote floral es la diferencia de temperatura entre la noche y el día y esto suele ocurrir en invierno por lo que la floración tendrá lugar unos meses más tarde. Puede llegar a producirse más de una floración al año. La duración de las flores es de varias semanas. Algunas de ellas presentan un delicado perfume.

Las Vanda, especialmente si las tenemos en casa, necesitarán de unas condiciones de luz y humedad óptimas. Algunas de ellas pueden tolerar el sol directo si bien suele bastar con una gran cantidad de luz (porches en el exterior) o en galerías interiores con grandes ventanales). Mantener constante la humedad mínima (60 a 80%) es fundamental, especialmente aquellas que no disponen de maceta. Para ello deberemos proceder manualmente con un vaporizador o un humidificador electrónico que cubra diariamente sus necesidades (especialmente en verano) si la planta está en interior de viviendas. En el agua que vaporizamos es adecuado también diluir algo de abono foliar y que las hojas también absorben nutrientes.

En casa está especialmente indicado sumergir semanalmente (o con mayor frecuencia en verano) las raíces de la planta en un recipiente suficientemente grande con el agua de riego (agua blanda) y dejarla unos 30 minutos. En este agua también podemos añadir abono específico para orquídeas. De esta forma la planta puede absorber lo que necesite.

Vía: http://www.orquideasweb.com/

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