lunes, 30 de junio de 2014

CONSEJOS PARA QUE LAS FLORES DE LOS GERANIOS AGUANTEN MÁS


El geranio es una de las plantas más extendidas de España y en casi todas las regiones del mundo, especialmente en la zona oriental del Mediterráneo. Son más de 400 las especies que conforman a esa familia de plantas, además de otras muchas especies que se conocen comúnmente como geranios.

Os dejamos unos trucos para que las flores de los geranios aguanten más. ¡No te lo pierdas!

Ambiente luminoso y seco

En primer lugar, es importante que tengas en cuenta que los geranios florecen de manera espontánea desde el mes de mayo hasta septiembre, aunque con un poco de esfuerzo puedes conseguir que luzcan sus flores incluso en época de más frío. Para conseguirlo tendrás que trasladar las plantas al interior de tu hogar y colocarlas en un ambiente luminoso, ligeramente seco y con temperaturas que ronden entre los 15 y 20º C.

Riego

Por otro lado, si quieres disfrutar de tus geranios más tiempo, tendrás que regar las macetas un par de veces por semana en verano y una vez a la semana en invierno. Es importante que durante el riego no caiga agua sobre sus hojas o flores, ya que podrían pudrirse.


Poda 

Además, deberás podar las planta a partir de mediados de marzo y antes de la segunda quincena de abril o en verano. Eso sí, es esencial que nunca podes el geranio cuando comience a hacer frío y lo vayas a colocar en el interior de tu casa. También es importante que quites las flores marchitas, ya que consumen mucha energía, lo que representa un derroche de nutrientes.

Los geranios son plantas muy resistentes, capaces de sobrevivir a muchos problemas y agresiones. Incluso, pueden llegar a vivir hasta 30 años.

Vía: http://jardinplantas.com
Autor: Ana Pérez

jueves, 26 de junio de 2014

PILEA CADIEREI


Esta popular planta es quizás la especie más utilizada del género como planta de interior. Las Pileas son originarias de las regiones tropicales de Asia y América.

Forma una planta compacta y arbustiva, de crecimiento rápido, capaz de tolerar una sombra densa y con una enorme capacidad para emitir raíces desde cualquier punto de su tallo. 

Es fácil de cultivar y resulta muy interesante disponerla sola en un bonito contenedor o bien formando parte de un agrupamiento con otras plantas de semejantes características.

Tanto de un modo u otro resaltarán sus atractivas marcas blancuzcas de aspecto metálico de sus hojas con un fondo verde, más oscuro en las hojas más viejas y de color pálido en las más jóvenes.

Es en el follaje donde radica su singular belleza, dado que la floración no suele darse en interior o acaso en raras ocasiones. Las flores son diminutas, de color cremoso y aparecen agrupadas en el extremo de pequeños tallos florales.

Es importante que la zona donde se le ubique tenga una atmósfera que mantenga cierta humedad constante o bien proporcionársela por cualquier medio, sobre todo agradecerá en plena época estival se rocíe el follaje regularmente con agua, incluso varias veces al día.

Su tamaño moderado y vistosidad de su follaje la convierte en una candidata ideal para pequeños rincones de habitaciones mal iluminadas, que a buen seguro esta Pilea se adaptará. En caso de no hacerlo los brotes pálidos y sin fuerza señalarán que la falta de luz es excesiva y habrá que situarla en un lugar más luminoso.


Le gusta las temperaturas cálidas y necesita riegos abundantes que mantengan el sustrato siempre con una cierta humedad.

Cada quince días se debe añadir una pequeña cantidad de fertilizante líquido al agua de riego, con la llegada del frío se prescinde del abonado.

Los tallos crecen en ocasiones de manera desigual, por lo que hay que ir recortando los nuevos brotes según vayan desarrollándose durante la temporada.

Las plantas viejas tienden a perder las hojas inferiores, lo que les da un aspecto desgarbado, pero ante la facilidad de reemplazar esta planta cada año mediante esquejes jóvenes enraizados merece la pena aprovechar los cortes de tallos y hacerse con ejemplares nuevos.

El mejor momento para reproducirla por esquejes es al inicio de la primavera, pero se puede realizar en cualquier periodo del año si se mantienen protegidos.

Lo ideal es cortar unos 10-12 cm. de esquejes de tallo justo debajo de un par de hojas, que luego hay que eliminar e introducir los esquejes hasta la altura de las hojas siguientes, en una mezcla de turba y arena a partes iguales. Poner varios esquejes en cada maceta para obtener plantas más compactas.

Vía: http://plantayflor.blogspot.com.es/
Autor: Carmen Pereira

lunes, 23 de junio de 2014

ORQUÍDEAS SUBTERRÁNEAS


Hace casi 100 años que se descubrió la primera orquídea subterránea, a la cual se le puso el nombre de Rhizanthella gardneri. Es una especie muy poco común que está en peligro de extinción debido a la continua destrucción de su hábitat natural, que está en el oeste de Australia. Es una planta blanca sin hojas y que tiene un tubo que termina en una cabeza, y la flor permanece subterránea toda su vida.

Al no poder nutrirse de la luz del sol, se une al arbusto Melaleuca uncicata a través de un hongo para poder recibir sus nutrientes y desarrollarse sin problemas. Esta orquídea convierte los nutrientes y el agua en la energía que necesita para poder crecer y vivir. Entre los meses de mayo y junio se da su floración, por grupos entre 8 y 90 flores minúsculas que miden unos 3 centímetros y que surgen a través de la superficie de la tierra.

Sus características

Esta orquídea tan original se reproduce de forma vegetativa, aunque se piensa que su polinización la hace gracias a pequeñas moscas e insectos que se sienten atraídos por su fantástica fragancia. Cuando se poliniza, tarda unos seis meses en madurar, aunque depende del entorno en el que esté ya que no hay actualmente muchos ejemplares maduros que vivan en su hábitat natural.


Debido a su rareza, no se pueden recolectar muchos ejemplares para poder investigarlos y descubrir cómo plantarlas de forma individual en un jardín e invernadero. Además de esta especie, que es la principal y más bonita, existen otras dos que se llama orquídea subterránea del Este y orquídea subterránea de Lamington. En ambos casos también se utiliza el mismo sistema para poder conseguir los nutrientes y poder enraizar y desarrollarse.

Vía: http://jardinplantas.com
Autor: Marian Otero

jueves, 19 de junio de 2014

CTENANTHE PILOSA


Esta planta representa a un género que está compuesto por plantas altamente decorativas muy empleadas en la ornamentación de interiores.

Los Ctenanthe son plantas herbáceas rizomatosas, con un carácter perenne. Forman parte de la familia de las Marantaceae y su hábitat natural se encuentra en las regiones boscosas y húmedas de Sudámerica.

La mata crece erecta y puede alcanzar algo más de 1,5 en su ambiente natural, pero en un contenedor mantiene un tamaño más moderado. 

Los delgados tallos crecen entre grupos de hojas que a su vez son portadores de otros grupos de hojas en los nudos, con forma de abanico.

Es muy difícil que prospere en el jardín ya que no es común que se den las condiciones adecuadas para que estas plantas medren, sólo lo hará si se trata de un jardín fresco y sombreado de regiones con un clima anual suave.

En interior demanda los mismos cuidados que el resto de las especies que conforman el grupo, a las cuales les gusta una iluminación intensa ligeramente tamizada, mucha humedad ambiental y una temperatura cálida y constante. Estos son los requisitos básicos que necesita esta Cetenante para que tenga un crecimiento óptimo y poder disfrutar de ella durante mucho tiempo.

Cuanto mayor cantidad de variegación clara tengan la superficie de las hojas una dosis mayor de luminosidad requerirán, en este caso habrá que ubicarla más cerca de la fuente de luz.


En períodos de calor agradece pulverizaciones diarias de agua sobre el follaje, pero hay que tener la precaución de que el agua no sea dura y no esté demasiado fría.

En cuanto a los riegos se han de ajustar a la temperatura, a más calor riegos más próximos entre uno y el siguiente, pero que en todo momento permanezca cierta humedad en el contenedor, porque la falta de humedad hace que las hojas se vuelvan marrones y se quiebren.

La floración consiste en unas pequeñas flores blancas muy poco vistosas, pero son raras las ocasiones que ocurre.

No requiere podas, pero sí que se eliminen las hojas en mal estado o los brotes demasiado largos para estimular un desarrollo más vigoroso por la zona baja.

Durante el periodo de crecimiento conviene añadir al agua de riego una pequeña dosis de fertilizante líquido cada dos semanas, la mitad de la cantidad recomendada en la etiqueta; un exceso de abono puede perjudicar severamente al ejemplar.

Ocasionalmente puede emitir raíces en los nudos y de este modo reproducirse por esquejes.

La propagación se lleva a cabo mediante la división de la mata al inicio del periodo vegetativo, asegurándose de que cada división tenga por lo menos dos yemas.

También es factible a través de esquejes de tallos, cortando justo por debajo de un nudo y plantándola en un sustrato ligero, poroso y ligeramente ácido.

Vía: http://plantayflor.blogspot.com.es/
Autor: Carmen Pereira

lunes, 16 de junio de 2014

CUÁNDO SE PODAN LOS ROSALES


Cualquier variedad de rosal tiende a brotar constantemente desde la base. Sin embargo, con los años los tallos se van debilitando al tener la competencia de los tallos nuevos. Si no se realiza ninguna poda, con el tiempo el rosal se puede convertir en una gran maraña de ramas vivas y muertas y con una reducida floración de escasa calidad.

En cambio, si los rosales se podan se acelera este proceso natural, eliminando los tallos viejos constantemente, lo que favorece la aparición de otros fuertes y nuevos, que florecerán abundantemente. Es posible que ya sepas cómo podar los rosales pero, ¿sabes cuándo hay que hacerlo? Te lo contamos a continuación.

La mejor época

El mejor momento de podar los rosales es al finalizar el invierno. Es importante asegurarse de que ha comenzado el buen tiempo para evitar que las heladas afecten al rosal una vez ya se ha podado. Si el clima templado se hace esperar, lo mejor es postergar la poda hasta que la temperatura sea más conveniente y estable. Para saber cuándo es el momento exacto puedes observar los brotes y, si estos se han agrandando, será tu momento.


Algunos consejos prácticos

A la hora de podar los rosales tienes que tener varios factores en cuenta. En primer lugar, deberás protegerte las manos con guantes para evitar que se dañen con las espinas. También es importante que te hagas con unas buenas tijeras. Por otro lado,es esencial que antes de comenzar sepas qué forma deseas darle a tus rosales. Lo más habitual es cortarla haciendo una figura de jarrón.

Mientras estés podando deberás asegurarte de que no dejas ninguna caña con aspecto arrugado o de color negro, y también deberás quitar los retoños que están creciendo para impedir que estos le resten vigor al resto del rosal.

Vía: http://jardinplantas.com/
Autor: Ana Pérez

jueves, 12 de junio de 2014

HEDYCHIUM GARDNERIANUM


El Jengibre amarillo es un componente de la familia de las Zingiberaceae, que reúne plantas que están presentes en buena parte de las regiones ecuatoriales del mundo; la mayor concentración y diversidad se encuentra en el sudeste asiático.

Es una planta herbácea perenne, erecta y resistente, crece a partir de un rizoma el cual se regenera año tras año.

Destaca tanto por sus hojas como por sus espigas florales, formando matas amplias que pueden alcanzar hasta los dos metros de altura.

No es una planta que requiera de demasiadas atenciones y su follaje se mantendrá impecable con un atractivo color siempre que las condiciones sean las que precisa.

Será feliz si se ubica en jardines que poseen zonas semi-sombrías con un suelo con un alto nivel de humedad, hay que considerar que las Hedychium provienen de áreas del mundo como India, Nepal, Pakistán o Bután que experimentan un clima muy lluvioso o monzónico.

Puede prosperar perfectamente en un contenedor, pero éste tiene que ser de un buen tamaño debido a que la planta adquiere un volumen importante y a que sus raíces adquieren un buen grosor.

La situación para el contenedor es semejante a cuando la planta se encuentra en suelo: ubicación del ejemplar en zona de sombra y efectuar riegos regulares y generosos.

Las grandes hojas surgen de delgados tallos pero fuertes, envainadas y de modo alterno, son anchas, lanceoladas y de color verde con visos azulados.


Hacia mediados del verano aparece la floración al final del tallo, en una gran espiga de hasta 45 cm de largo, cubierta de inflorescencias de color amarillo brillante o naranja con alargados estambres rojos. Las flores emanan un suave perfume.

Las plantas adultas presentan una apariencia exuberante si los riegos son copiosos durante el periodo de máximo calor y no se permite que el suelo llegue a secarse en ningún momento.

En zonas de inviernos duros en el momento que comiencen las primeras heladas de cierta importancia el follaje se deteriorará sin remisión, por lo que es necesario cortar los tallos al nivel del suelo; éstos iniciarán su crecimiento con la llegada de la primavera.

En jardines libre de heladas invernales el follaje permanece resplandeciente todo el año.

Es en primavera el tiempo que comienza su ciclo vital y es cuando se puede añadir al sustrato un fertilizante de liberación lenta.

El Jengibre amarillo al no resistir el frío debe protegerse durante el invierno si se cultiva en una maceta.

La propagación es razonablemente fácil, al final del invierno se dividen los rizomas en secciones no demasiado pequeñas con un cuchillo bien afilado y se planta en un contenedor que se coloca en un sitio caliente.

Una vez las plantas tengan un tamaño apropiado se disponen en el suelo del jardín o en una maceta de mayor tamaño.

Vía: http://plantayflor.blogspot.com.es/
Autor: Carmen Pereira

lunes, 9 de junio de 2014

CUIDADOS DE LA PLANTA LÁGRIMAS DE REINA


La conocida como lágrimas de reina es una planta que pertenece a la familia de las Bromeliaceae y al género Billbergia, el cual está compuesto por unas 60 especies de bromelias que tiene su origen en Centroámerica, México y Brasil. Recibe también los nombres de avena de salón o bilbergia, y es una planta terrestre con hojas estrechas que tienen color verde oliva y brillos plateados.

La máxima altura que puede alcanzar son 50 centímetros, y tiene flores en racimos colgantes que son pequeñas y de color verde amarillento, aunque con los bordes azules. Florece durante el verano, y lo hace incluso en el caso de que aún sea una planta joven. Su cultivo es muy sencillo así que suele utilizarse mucho como planta de interior, y si el clima es bueno también vale para cubrir diversas zonas en el jardín.

Cuidados básicos

- Ubicación: necesita estar en un lugar muy bien iluminado pero en el que no reciba los rayos del sol de forma directa.

- Temperatura: el único requisito que tiene en este sentido es que no puede estar nunca por debajode los 10ºC ya que se estropearía.

- Humedad: es importante que tenga una alta humedad ambiental, la cual puedes conseguir pulverizando la planta con agua sin cal o poniendo debajo de la maceta un plato con piedras mojadas.

- Suelo: el más adecuado es uno que lleve tierra de jardín con algo de turba y mantillo de hojas, y seria perfecto si fuera un poco ácido y fibroso.


- Riego: tiene que ser regular, siempre con agua sin cal. Riega durante la primavera y el verano para que la tierra esté siempre un poquito húmeda, pero en otoño-invierno espera a que se seque antes de ponerle más agua.

- Abono: utiliza un fertilizante mineral cada 15 días, pero solo durante la primavera y el verano.

- Plagas y enfermedades: son muy resistentes en este sentido, únicamente pueden aparecer pulgones y cochinillas si hace mucho frío o la humedad ambiental es muy baja.

- Multiplicación: se puede hacer por semillas pero es más fácil hacerla a partir de los hijuelos que la propia planta produce, siendo la época ideal para hacerlo mediados de primavera.

Vía: http://jardinplantas.com
Autor: Marian Otero

jueves, 5 de junio de 2014

CALATHEA AMABILIS


Esta hermosa especie de la familia de las Marantaceae es originaria de las selvas tropicales de América del Sur. Es estimada por su magnífico follaje que la hace de gran interés en la decoración de interiores.

Las deliciosas hojas son grandes, ovaladas, con la cara anterior de color verde pálido y trazos elípticos verde oscuro que parten del centro de la hoja y casi alcanzan el borde, la cara posterior está totalmente teñida de color púrpura intenso.

Crece particularmente bien en galerías y terrazas acristaladas donde la luz sea intensa pero suavemente matizada.

Tiene un crecimiento más ágil que las demás especies que conforman el grupo y es posible que una resistencia mayor ante ambientes con cierta carencia de humedad. Para que crezca de forma oportuna hay que emplazarla en una habitación donde disfrute de mucha luminosidad pero que en ningún momento alcance de forma directa los rayos del sol.

Es conveniente que la temperatura ambiental sea cálida durante todo el año, incluso en invierno, evitando que descienda por debajo de los 14ºC. Estas plantas proceden de zonas donde las temperaturas anuales no varían significativamente.

Sus flores nacen al final de un largo tallo, son pequeñas y de color blanco pero realmente muy poco llamativas, aunque resulta interesante el particular soporte verde que las acoge porque tiene la apariencia de una espiga. No es demasiado raro que florezca en interior y puede hacerlo varias veces a lo largo del verano.


A la hora de regarla hay que hacerlo de forma que el sustrato quede bien humedecido no empapado, con agua no calcárea y ligeramente atemperada. Al necesitar una buena dosis de humedad ambiental es importante mantenerla alejada de los espacios con calefacción o bien humedecer el follaje con bastante regularidad.

Una limpieza regular de las hojas las mostrará saludable y dejará ver su brillo natural. Abonar quincenalmente con un fertilizante líquido suave en pequeñas dosis.

A fin de que el ejemplar no se incline hacia el lado que recibe la luz (Fototropismo) alterando su bella forma proporcionada, conviene girar la maceta un poco cada semana para compensar. Esto hay que hacerlo tanto si la planta se cultiva en interior o bien en una terraza o en cualquier lugar donde la luz no la envuelva por completo.

El trasplante se realiza en primavera cuando las temperaturas son uniformes sin altibajos, en el caso que las raíces hayan ocupado la capacidad del contenedor es el momento de realizar el cambio, pero si no es así es preferible examinarlas y retornarla a su contenedor y dejar para el año siguiente el cambio.

El mejor y más sencillo método para reproducirla es mediante división de la planta cuando la situación sea cálida.

Vía: http://plantayflor.blogspot.com.es/
Autor: Carmen Pereira

lunes, 2 de junio de 2014

CÓMO SACAR LAS PLANTAS DE LAS MACETAS


Es muy probable que en alguna ocasión te encuentres con la necesidad de retirar las plantas de las macetas que ocupan para trasplantarlas a un recipiente mayor, a uno menor o para quitar una humedad excesiva. Aunque pueda parecer una tarea simple, retirar la planta del tiesto donde se encuentra exige atención y cuidado.

Es muy importante que tengas en cuenta que las plantas no pueden estar en cualquier maceta: una demasiado grande puede hacer que luzca menos y una más pequeña perjudica a la salud del ejemplar, ya que limita el desarrollo y sus raíces. Aunque en el primer caso puedes optar por colocar varias plantas en una maceta, no te quedará más remedio que trasplantar tu planta a una maceta mayor si te encuentras en la segunda situación. ¿Quieres saber como hacerlo? A continuación te lo explicamos.

Cepellón en las mejores condiciones

Como te hemos comentado anteriormente, sacar una planta de la maceta donde se encuentra no debe hacerse a la ligera. Es importante que al retirar el ejemplar el cepellón, que es el conjunto de tierra que rodea las raíces, se mantenga en las mejores condiciones posibles. Para ello tendrás que levantar el tiesto, sujetar el tallo de la planta con los dedos de manera suave pero firme y después volcar el recipiente.


Si el cepellón no sale

Si te cuesta conseguir que el cepellón salga, puede que se deba a que está demasiado húmedo o demasiado seco. En este caso, lo que puedes hacer es golpear varias partes del recipiente de forma ligera contra alguna superficie resistente, preferiblemente madera. Es posible que el cepellón se afloje y salga fácilmente.

Si aún así se resiste, tendrás que introducir un cuchillo entre el recipiente y las paredes interiores de la maceta para despegar ambas partes. Además, puedes cortar o romper la maceta si no deseas conservarla.

Vía: http://jardinplantas.com
Autor: Ana Pérez