jueves, 12 de junio de 2014

HEDYCHIUM GARDNERIANUM


El Jengibre amarillo es un componente de la familia de las Zingiberaceae, que reúne plantas que están presentes en buena parte de las regiones ecuatoriales del mundo; la mayor concentración y diversidad se encuentra en el sudeste asiático.

Es una planta herbácea perenne, erecta y resistente, crece a partir de un rizoma el cual se regenera año tras año.

Destaca tanto por sus hojas como por sus espigas florales, formando matas amplias que pueden alcanzar hasta los dos metros de altura.

No es una planta que requiera de demasiadas atenciones y su follaje se mantendrá impecable con un atractivo color siempre que las condiciones sean las que precisa.

Será feliz si se ubica en jardines que poseen zonas semi-sombrías con un suelo con un alto nivel de humedad, hay que considerar que las Hedychium provienen de áreas del mundo como India, Nepal, Pakistán o Bután que experimentan un clima muy lluvioso o monzónico.

Puede prosperar perfectamente en un contenedor, pero éste tiene que ser de un buen tamaño debido a que la planta adquiere un volumen importante y a que sus raíces adquieren un buen grosor.

La situación para el contenedor es semejante a cuando la planta se encuentra en suelo: ubicación del ejemplar en zona de sombra y efectuar riegos regulares y generosos.

Las grandes hojas surgen de delgados tallos pero fuertes, envainadas y de modo alterno, son anchas, lanceoladas y de color verde con visos azulados.


Hacia mediados del verano aparece la floración al final del tallo, en una gran espiga de hasta 45 cm de largo, cubierta de inflorescencias de color amarillo brillante o naranja con alargados estambres rojos. Las flores emanan un suave perfume.

Las plantas adultas presentan una apariencia exuberante si los riegos son copiosos durante el periodo de máximo calor y no se permite que el suelo llegue a secarse en ningún momento.

En zonas de inviernos duros en el momento que comiencen las primeras heladas de cierta importancia el follaje se deteriorará sin remisión, por lo que es necesario cortar los tallos al nivel del suelo; éstos iniciarán su crecimiento con la llegada de la primavera.

En jardines libre de heladas invernales el follaje permanece resplandeciente todo el año.

Es en primavera el tiempo que comienza su ciclo vital y es cuando se puede añadir al sustrato un fertilizante de liberación lenta.

El Jengibre amarillo al no resistir el frío debe protegerse durante el invierno si se cultiva en una maceta.

La propagación es razonablemente fácil, al final del invierno se dividen los rizomas en secciones no demasiado pequeñas con un cuchillo bien afilado y se planta en un contenedor que se coloca en un sitio caliente.

Una vez las plantas tengan un tamaño apropiado se disponen en el suelo del jardín o en una maceta de mayor tamaño.

Vía: http://plantayflor.blogspot.com.es/
Autor: Carmen Pereira

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