lunes, 7 de diciembre de 2015

LOS CUIDADOS DE LA POINSETTIA COMO PLANTA DE INTERIOR


La Poinsettia se suele comprar entre la última semana de noviembre y tercera semana de diciembre, justo antes de la festividad de Navidad. Es una planta que se compra tanto para regalo como para disfrute propio. Se presentan en muchas modalidades, que van desde pequeñas plantas uniflora hasta arbolitos muy ramificados, aunque los tamaños más comerciales son los de maceta de 12 a 16 centímetros de diámetro con más o  menos ramas, terminando cada una de ellas en una inflorescencia rodeada de brácteas de color, normalmente rojo aunque cada año se comercializan más otro colores como el blanco, rosa, naranaja o jaspeados, también llamados colores fantasía.

Como planta de interior estará dentro del hogar. Debemos de tener el cuidado de colocarla cerca de una buena fuente de luz (zona de ventanas), así como evitar exponerla a fuentes directas de calefacción (radiadores). Ojo, los equipos de calefacción generan corrientes de aire caliente y seco que puede dañar su follaje.

Su riego debe de ser moderado y siempre dirigido directamente a la maceta, evitando mojar sus brácteas y flores. Esto sólo es una medida preventiva para evitar posibles daños innecesarios. Si optamos por poner un plato bajo la maceta para evitar el manchado del mueble, debemos de retirar el agua sobrante tras cada riego para evitar un encharcamiento y pudrición de sus raíces.

Un buen consejo es regarla en la pila de la cocina o en el baño, dejando escurrir el agua sobrante del sustrato. Si se puede regar por inmersión mejor y si además es con agua de lluvia o de grifo reposada durante 24 horas mucho mejor. Cuando utilicemos agua potable, es recomendable tenerla en un recipiente durante un día o más de reposo. En este tiempo se habrá evaporado todo el clor que se le aplica para su potabilización y que tanto perjudica al sistema radicular de las plantas en general.

En cuanto al abonado, será de modalidad de mantenimiento, con un equilibrio 1-1-1 y a las dosis más bajas recomendadas por el fabricante durante el invierno.

Conforme pasen los días, podremos ir retirando aquellas hojas que presenten síntomas de marchitamiento. Estas hojas deben de desprenderse con facilidad. Si tiramos de ellas y les cuesta soltarse del tallo, es mejor dejarlas hasta que prácticamente se caigan por sí solas.


Su floración está vinculada con el fotoperiodo, proceso por el que regula sus funciones biológicas de floración y crecmiento. En este caso, la Poinsettia florece cuando la noche es más larga que el día. Por lo tanto, cuando los días empeicen a ser mucho más largos y las temperaturas más cálidas, ya la podemos sacar al exterior o plantar directamente en el jardín.

Este será también el momento de podarla y tratarla a partir de entonces como una planta de exterior. La poda se realiza con tijeras, eliminando sus zonas florales y cortando las ramas a unos 4 ó 7 centímetros del tallo, siempre sobre un centímetro por encima de una hoja o yema. Si esta yema está orientada hacia el exterior de la planta, mucho mejor ya que tras su brotación, la nueva rama crecerá mejor que si lo hace hacia el interior.

La planta comenzará su brotación como una planta arbustiva y lo hará así durante toda la primavera, verano y principios de otoño. A partir del mes de octubre, con los días ya más cortos, paralizará su desarrollo vegetativo y comenzará su inducción floral.

Vía: http://www.floresyplantas.net/

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