lunes, 10 de octubre de 2016

TRADESCANTIA VIRGINIANA


Sinonimia: Ephemerum congestum

Nombre común: Tradescantia azul

El género Tradescantia incluye menos de un centenar de especies que agrupan plantas perennes, de las que muchas de ellas se suelen utilizar en jardines como plantas cubridoras.

Pertenecen a la familia de las Commelinaceae y son originarias del continente americano.

Sólo unas pocas se pueden adaptar a los ambientes de interior, debido a que casi todas las especies requieren emplazamientos al aire libre con posicionamientos desde pleno sol a semi-sombra.

El aire libre es otra de las necesidades para que crezcan con normalidad, los ambientes saturados de humo les perjudica sobremanera.

A la Tradescantia virginiana le gusta los ambientes húmedos y que el sustrato permanezca siempre con cierta humedad durante el verano, por lo que precisa de riegos frecuentes durante este periodo y más reducido el resto  del tiempo.

Esta es una herbácea de carácter perenne, con un crecimiento erguido y cuyas matas no sobrepasan los 50-60 cm. de altura.

Por su tamaño y características resulta perfecta para desarrollarse en suelo o macetas.

De los delgados tallos surgen las largas y estrechas hojas acintadas, con tendencia a arquearse, suave pilosidad y de color verde amarillento.

La floración aparece hacia finales de primavera, formando racimos terminales, cada flor posee tres pétalos de color azul añil, largos filamentos y anteras de amerillo dorado.


Por lo general la floración que presenta el grupo carece de valor decorativo, pero en el caso de esta Tradescantia sus flores son grandes y de tal intensidad colorista que destaca sobremanera del follaje.

Esta característica la hace muy interesante, aunque las flores guardan la naturaleza efímera del grupo y duran sólo un día.

Se trata de una planta de fácil cultivo y las plagas no suelen significar un problema serio, los únicos que pueden extrañar un quebradero de cabeza son los caracoles.

Le gusta las temperaturas cálidas y no soporta el frío, si éste es muy intenso dañará muy seriamente a la planta; ningún componente de este género sobrevivo a las heladas.

Por lo general estas plantas pierden algo de atractivo tras su periodo activo, por eso es una buena idea renovar cada temporada los ejemplares.

Cuando acaba su periodo productivo y el follaje se deteriora conviene cortar toda la parte aérea, la planta reanudará su crecimiento con la estación primaveral.

La división de la planta se efectúa al finalizar el invierno y es la opción que resulta más sencilla para propagarla.

Vía: http://plantayflor.blogspot.com.es/
Autor: Carmen Pereira

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